
Carlos, de 79 años, y Victoria, de 80, se aferraron de la mano, se miraron y suspiraron aliviados: “Estamos vivos”. La pareja, jubilada, vivió una madrugada de terror cuando dos delincuentes ingresaron a su domicilio, los despertaron a golpes y los amenazaron con armas blancas de tipo tumbero. A pesar de que entregaron todo lo que les exigían, los agresores continuaron golpeándolos.

El hecho ocurrió el 24 de julio en una vivienda ubicada en Olleros al 2900, barrio San Salvador, en la zona oeste de la ciudad de Córdoba, y causó conmoción por la brutalidad con la que actuaron los asaltantes contra esta pareja, compuesta por una psicóloga y un jubilado.
Los delincuentes se llevaron una suma considerable de dinero, pero lo que más marcó a las víctimas fue la pérdida de la tranquilidad, tal como expresó Victoria. Sin embargo, días después el caso dio un giro inesperado al revelarse que la consuegra de la pareja fue detenida acusada de ser la entregadora de la información sobre los ahorros que guardaban.
Desde el inicio de la investigación se sabía que los atacantes actuaron con información precisa. Al identificarlos, se confirmó que se trataba de dos personas con adicciones que viven en condiciones de extrema marginalidad, por lo que se sospechaba que no eran los cabecillas detrás del robo.
La madrugada del ataque, los ladrones ingresaron por el fondo de la vivienda, colindante con un cañadón, tras forzar una ventana. Se dirigieron hasta la habitación matrimonial donde comenzaron a golpear a Carlos y Victoria con puñetazos y patadas. Uno de los agresores apoyaba un puñal de estilo tumbero sobre Carlos, amenazándolo y pinchándolo con la arma.
A gritos, exigían todo el dinero en efectivo que la pareja tenía en pesos, dólares y euros. A pesar de que les entregaron las sumas que pedían, siguieron agrediéndolos violentamente. “Entraron sacados”, declaró el ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, a Clarín.
Los delincuentes huyeron con un botín estimado en 6.500 dólares, 2.500 euros y 2,5 millones de pesos. Un día después, cuando ya no quedaban policías ni medios en el lugar, el ministro visitó a las víctimas y en la entrevista surgió un dato clave que llevó a sospechar que el ataque fue planeado desde el entorno familiar.
La investigación quedó a cargo del fiscal Horacio Vázquez, del distrito 4. Tras analizar las cámaras de seguridad y recabar testimonios, la Brigada de Investigación de la Policía de Córdoba logró identificar a los dos sospechosos, uno de los cuales fue detenido cuando deambulaba por la calle. Se trata de Miguel Cabrera, de 35 años.
A partir de la pista del supuesto entregador, los investigadores ampliaron las pesquisas sobre los vínculos de Cabrera y llegaron a Analía Palacios, de 44 años, madre de la novia de uno de los hijos de Carlos y Victoria. Según la pesquisa, Palacios tiene serios problemas de consumo de drogas.
Los testimonios recopilados indican que, durante una reunión familiar, Palacios se enteró de que sus consuegros guardaban ahorros para un viaje. No está claro si lo escuchó en una conversación o si alguien de la familia lo mencionó de manera confiada.
Con esa información, Palacios habría contactado a dos “piperos” —adictos a la pasta base— de una villa cercana que ella frecuenta para comprar y consumir drogas. Uno de ellos cuenta con antecedentes penales; ambos viven en condiciones de extrema marginalidad. Se sospecha que fueron drogados para llevar a cabo el robo, lo que explicaría la violencia desmedida con la que actuaron.
Aunque en un principio no se mencionaba a la consuegra, con el transcurso de los días comenzaron a surgir sospechas. Sin embargo, para Carlos esa posibilidad parecía improbable. “Todo el mundo sabe que viajo todos los años. No es difícil enterarse. Durante el año junto algo de plata y viajo en octubre o noviembre porque es más barato. Por eso quiero ver qué pasa con la investigación”, dijo en una entrevista.
Cuando Palacios fue detenida el miércoles, el matrimonio se mostró sorprendido. “La vimos solo una vez en la puerta de la casa de mi hijo y no tuvimos más trato”, comentaron los jubilados a los investigadores al ser notificados de la detención, según pudo reconstruir Clarín.
La consuegra aún no ha declarado. Mientras tanto, la Policía continúa la búsqueda del otro delincuente que participó en el asalto y que permanece prófugo.
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